Anticipación
Que el hombre supera al hombre es más que un aperçu. Significa exactamente que la especificidad de los actos que caracterizan al hombre como tal se pierde cuando son entendidos "antropológicamente", es decir, como expresión del ser-así que lleva a cabo esos actos. Según una definición del siglo XVI, cuyo sentido sería luego retomado por Hegel, el conocimiento es fieri aliud in quantum aliud. * Entendido en este sentido, el acto del conocimiento escapa a toda interpretación naturalista y también a toda interpretación antropológica.

Pero esto es precisamente lo que define a la naturaleza humana como humana. Esta se define por algo que no es ella misma: por una anticipación. Sólo si la estructura de dicha anticipación está de alguna manera prefigurada en la estructura general de la naturaleza, es posible entender al hombre como un ser abierto al absoluto y a la vez como un ser natural.

Leibniz fue el primero que hizo valer una naturaleza estructurada de este modo, tras la reducción cartesiana de la naturaleza a mera extensión. Él mismo fue quien -a la vez que Newton- hizo posible por primera vez, gracias al cálculo diferencial, el dominio matemático del acontecimiento fundamental de la naturaleza, del movimiento. Pero inmediatamente se dio cuenta de que su precio era la disolución del movimiento en una serie inacabada de estados de reposo infinitesimales, es decir, precisamente del carácter dinámico del movimiento. Comprendió que sólo se puede entender el movimiento en analogía con nuestro propio "tender hacia algo", esto es, como anticipación de algo futuro. De este modo introdujo Leibniz el concepto de fuerza como algo interior; algo que sólo puede pensarse como creación de algo que todavía no se es. Y definió el "conatus", el impulso subyacente a todo movimiento, como "un punto que ocupa una parte del espacio más grande que él mismo", "le point trascendant le point", podríamos decir modificando la frase de Pascal. Sólo podemos concebir el movimiento de manera antropomórfica. Porque sólo podemos definir a un cuerpo como móvil en un instante t1 si anticipamos a la vez un instante t2.

La comprensión de la naturaleza bajo la forma de la autotrascendencia -es decir, teleológicamente- es también la condición para entenderla como medio para la auto-representación de la personalidad. Sólo entonces puede existir algo así como un "lenguaje del cuerpo", y sólo en este caso es posible lesionar la dignidad de la persona de manera física. La forma del estar-orientada-hacia no cae del cielo por primera vez bajo la forma de la voluntad racional, sino que la encontramos ya al modo de un impulso -el propio y el de los demás- que aspira a ser satisfecho.
*
- Cognoscere, dice S. Tomás, est fieri aliud in quantum aliud. En el mismo acto de su ser y sin modificación suya real el cognoscente se posesiona de nuevos actos, como otros, y las formas de los seres sin dejar de existir ni ser modificadas en lo más mínimo en la realidad en sí mismas. Confrontar Summa Theologica, I, q. 14, a. 1 y q. 80, a. 1. Esta noción esencial del conocimiento como intencionalidad de la conciencia hacia el objeto -aunque no con la firmeza que fuera menester asentarla para asegurar el objeto, vale decir, como ser en sí, trascendente a la inmanencia subjetiva- ha sido rehabilitada, en el plano intelectual, por la filosofía fenomenológica de E. Husserl, y en el plano práctico-moral por M. Scheler y N. Hartmann.- (http://www.serviciocatolico.com/Biblio/filosofia/derisiladoctrinadelainteligencia/DerisiLaDoctrinaDeLaInteligencia-5.htm)
- Amor Dei usque ad contemptum sui: El amor de Dios, hasta el desprecio de sí mismo (frase de San Agustín)
- Cognoscere, dice S. Tomás, est fieri aliud in quantum aliud. En el mismo acto de su ser y sin modificación suya real el cognoscente se posesiona de nuevos actos, como otros, y las formas de los seres sin dejar de existir ni ser modificadas en lo más mínimo en la realidad en sí mismas. Confrontar Summa Theologica, I, q. 14, a. 1 y q. 80, a. 1. Esta noción esencial del conocimiento como intencionalidad de la conciencia hacia el objeto -aunque no con la firmeza que fuera menester asentarla para asegurar el objeto, vale decir, como ser en sí, trascendente a la inmanencia subjetiva- ha sido rehabilitada, en el plano intelectual, por la filosofía fenomenológica de E. Husserl, y en el plano práctico-moral por M. Scheler y N. Hartmann.- (http://www.serviciocatolico.com/Biblio/filosofia/derisiladoctrinadelainteligencia/DerisiLaDoctrinaDeLaInteligencia-5.htm)
- Amor Dei usque ad contemptum sui: El amor de Dios, hasta el desprecio de sí mismo (frase de San Agustín)
No hay comentarios:
Publicar un comentario