sábado, 6 de noviembre de 2021

Interconexión necesaria

Undécimo fragmento del texto de Robert Spaemann titulado Realidad como antropomorfismo. Publicado originalmente en alemán como Wirklichkeit als Anthropomorphismus, en el libro de O. G. Bauer (ed.), Was heißt ‘wirklich’? Unsere Erkenntnis zwischen Wahrnehmung und Wissenschaft. Traducido en español para Anuario filosófico (2002) e incluido en el libro de Robert Spaemann: Ética, política y cristianismo (Palabra, Madrid, 2007) páginas 189-212. Documento extraido de Anuario filosófico Universidad de Navarra, volumen 50 (1), abril 2017, páginas 171 a 188, link: https://revistas.unav.edu/index.php/anuario-filosofico/issue/view/444

Percepción a través de los otros

El ser real es “ser-con” [Mitsein] o no es real.

continuación

En ello se esconde una paradoja. Hasta ahora pareció que el
ontos on (1) como dicen los griegos, es decir, lo realmente existente, es aquello que es como sí mismo y para sí mismo, por tanto, más allá de su objetividad para otros. El paradigma de este más allá era nuestra autoconciencia. Pero hay una trampa aquí. Nosotros mismos no siempre sabemos mejor quiénes somos. Los otros pueden y tienen que ilustrarnos a menudo sobre nosotros mismos, empezando por el hecho de que nos cuentan nuestro nacimiento, que nos recuerdan acontecimientos que hemos vivido pero olvidado, incluso las interpretaciones de nuestro comportamiento en las que no podemos evitar reconocernos, a pesar de que tal vez nos resulte desagradable.

Pero sobre todo: esa confianza en nosotros mismos que nos permite distanciarnos de todo lo que nos asemeja a los demás, es en sí misma inconcebible sin esos otros. Solo a través de otras personas aprendemos a actualizar nuestra propia personalidad. La autoconfianza solo surge con la ayuda del lenguaje, y solo a través del reconocimiento como "alguien" por parte de otro "alguien" ganamos un elemental respeto por nosotros mismos o ese amor propio natural y fundamental sin el cual no puede haber amor. Eso significa que solo nos volvemos visibles y reales para nosotros mismos a través de la mirada de los demás.

Por tanto, lo real no es lo desvinculado, no es un eslabón aislado de una relación que se ha separado de toda relación. Lo real solo existe en esta relación misma, la relación es lo que es propiamente real. Todas las entidades reales interactúan. Reciben y son recibidas. “Todo lo que se recibe, se recibe según el modo del receptor”, dice un adagio escolástico. Pero esto no significa que lo recibido es “modificado” en la recepción. La palabra “modificar” sugiere que una cosa tenía antes de su percepción otro aspecto que el que tiene en la concepción del perceptor. Esto presupone que la cosa tuviera antes de su percepción e independientemente de ella algún aspecto.

Adolf Portmann
Pero tener aspecto se refiere esencialmente a la vista. Así no tiene sentido hablar de figuras, cuerpos, dibujos, si no existe la percepción de la forma. Las formas, pero también los patrones en la superficie de reptiles, peces y pájaros, a los que Adolf Portmann prestó tanta atención, existen en relación con la posible percepción. No tiene sentido decir que existe también más allá e independientemente de ello. En cambio, también la organización de los sentidos de los seres vivos está orientada hacia el hecho de percibir algo como una forma.

(1) Para Platón existen dos ámbitos:
Mundo o ámbito físico ("aiszetos on") : Mutable, perecedero, engañoso, falso.
Mundo o ámbito de las ideas ("ontos on") : Lo realmente "real", inmutable, eterno, simple.
De acuerdo con estas nociones, el alma pertenece al mundo de las ideas mientras que el cuerpo pertenece el ámbito físico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario