miércoles, 6 de diciembre de 2017

Superación del instinto

Segundo fragmento de la conferencia de Robert Spaemann¿Qué significa el arte imita la naturaleza? recogido de dspace.unav.es/bitstream/10171/8633/1/REV_2_04.pdf

Intencionalidad estética

¿Qué es lo que distingue las obras de arte humanas de los panales de abejas y de los nidos de pájaros? O, como observó Demócrito, ¿por qué los hombres al construir casas o al tejer y zurcir son discípulos de los animales y no al revés?

(continuación)


Naturalmente las formas producidas por los animales no existen porque crezcan por sí mismas. No son engendradas ni crecen. No tienen naturaleza propia, sino que pertenecen a la naturaleza de los animales que las hacen. Y ello porque la poiesis de los animales todavía no se ha independizado frente a la praxis vital. El hacer, la poiesis de los animales, no se basa en la prefiguración de un objetivo para cuya consecución se construyen los medios, sino que la producción de los medios coincide con la aspiración al objetivo. Sólo nosotros, los observadores, distinguimos las dos y admiramos la selección genial de los medios siendo conscientes de un objetivo. El hecho de que esta selección en realidad no sea tal lo muestra el que las golondrinas, las arañas y las abejas no varían nunca las formas que producen. No existe una historia del arte de los animales y si la hay coincidirá con la historia natural de los mismos animales. Por cierto, ya Santo Tomás llamó la atención sobre esta diferencia en su comentario a la Física de Aristóteles, donde escribe: “No todos los arquitectos construyen una casa de la misma manera, pues el artista puede enjuiciar y por eso variar la forma del edificio”.

La realización intencional de productos humanos no se debe a un instinto natural, sino a una capacidad debida a la reflexión, y a un talento natural de hacer las cosas de un determinado modo, tal como hubiera hecho la naturaleza si fuera su tendencia hacer algo de esta manera. Esta capacidad se llama en griego techne y en latín ars, en alemán Kunst (arte). Este concepto todavía no está limitado a las llamadas bellas artes y hoy sigue presente en determinadas combinaciones. Hablamos de artes artesanales, de arte médica, de defecto técnico (Kunstfehler). El adjetivo ‘artístico’ se relaciona con el concepto estético del arte, las expresiones ‘hecho con arte’ y ‘artificial’ se relacionan con el concepto antiguo y más amplio de arte. Ahora bien, parece que alabamos los productos artificiales particularmente en el momento en el que tienen apariencia de naturales. El arte de fabricar flores artificiales alcanza su perfección cuando estas flores no se distinguen de las naturales, pero precisamente por esta razón ya no son artísticas.

Algo semejante se aplica, por cierto, al comportamiento humano. Cada comportamiento humano se basa en una autoestilización y, por tanto, es artificial. La mera naturalidad ha de ocultarse, por no ser propiamente humana; y, sin embargo, llamar artificial al comportamiento de una persona, se considera una censura. El objetivo de la autoestilización siempre es el de parecer natural, es decir, como si fuese resultado de la pura espontaneidad. Hablamos en este orden de ideas de una ‘segunda naturaleza’. Lo que en este ámbito se imita no es aquello que la naturaleza produce desde ella misma, sino cómo lo produce, por tanto, la espontaneidad, la inmediatez. La conciencia que ha perdido su ingenua inmediatez inicial —como dice Kleist en el Escrito sobre el teatro de títeres— tiene que haber “pasado por un infinito” para recuperarla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario