
En
este contexto, Spaemann indica que la tarea de la moralidad ha consistir en la disposición para identificar las tareas principales,
detectar los problemas que son prioritarios y establecer
los límites que se han de respetar
siempre en la solución de las cuestiones
planteadas.*
En las próximas entradas se expondrá el
contenido de estas teorías desde el
punto de vista de Robert Spaemann, dividiendo el
desarrollo argumental de cada teoría en tres apartados: características,
aspectos criticables y relación con la benevolencia.
*“Así
como el consecuencialismo es una reconstrucción de la intuición moral con ayuda
de un modelo técnico de optimización, la ética del diálogo, si quiere ser algo
más que un anexo metodológico a la ética kantiana de la razón, es una reconstrucción
de lo ético con ayuda del modelo de los procesos de decisión democráticos. Así
y todo, si la técnica y la política quieren mantenerse dentro de los límites de
lo moral no pueden convertirse ellas mismas en modelos de lo moral. La
moralidad no es la capacidad de resolver tareas y solucionar problemas, sino la
disposición a ver qué tareas son las principales, qué problemas son más
importantes que otros y qué límites hemos de respetar siempre en la solución de
unos u otros problemas. Por tanto, la ética malogra la intuición moral si en
vez de marcar objetivos y límites a la técnica y a la política se concibe como
una variante de la técnica o de la política.” (Spaemann. Límites. Acerca de la
dimensión ética del actuar, Eiunsa, Primera parte. Cuestiones fundamentales. 1. ¿Qué es la ética filosófica? Pàgina 27)
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