La controversia entorno a la fundamentación moral teleológica o deontológica
es inherente a la filosofía práctica y, por tanto, tan antiguo como ella. La
reflexión filosófica en este sentido comienza donde un sistema de normas vigentes
pierde inteligibilidad, y esta reflexión tiene de entrada la forma de una
crítica o reconstrucción teleológica de estas normas (1).
Es de la esencia misma de toda fundamentación reflexiva de normas proceder
teleológicamente. Entonces, si toda ética filosófica -en la medida que
argumente y no se limite a afirmar la validez de determinados principios- es teleológica, no tiene sentido la disyuntiva entre teleología y deontología.
La controversia no surge de la teleología, sino de una de sus
manifestaciones, el utilitarismo (2), que es una forma de teleología ética en
la que los actos morales se valoran en función de la comparación entre costes y
utilidad.
Para Spaemann (3), el debate hay que situarlo en la disyuntiva entre
deontología y utilitarismo (4).
(1) Ver Robert
Spaemann, Límites. Acerca de la dimensión ética del actuar, Eiunsa, 14.
Sobre la imposibilidad de una ética teleológica en sentido universal. Página
185.
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George Edward Moore |

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William David Ross |
(3) “para que los
conceptos «utilitarista» y «deontológico» formen una disyunción completa, debe
llamarse «deontológica» a toda valoración de una acción con base exclusivamente
en un telos no idéntico a la optimización del estado global del mundo, y
por ello idóneo para describir específicamente un tipo de acción, mientras que
será «utilitarista» la elección de ese estado global —desde el punto de vista
de su optimización— como marco de referencia de todo juicio moral. Sobre esto,
y no sobre la «teleología», es sobre lo que versa el debate.” (Spaemann, Límites.
Acerca de la dimensión ética del actuar, pàgines 187-188)
(4)
"El utilitarismo se puede definir, simplificando un tanto, como la
concepción de que la corrección o incorrección de una acción depende solamente
de sus consecuencias (reales o probables). Según esa concepción, una acción es
correcta si y sólo si produce, o es probable que produzca, al menos tanto
"bien" como cualquier otra acción que también fuese posible para el
agente, mientras que una acción es obligatoria si y sólo sí produce, o es
probable que produzca, más "bien" que cualquier otra acción que
también fuese posible para el agente (…). Las diversas variantes del
utilitarismo son solamente diversas concepciones sobre el procedimiento adecuado
para determinar la utilidad o el valor de las consecuencias, para determinar
que es "bueno" y cómo se ha de calcular.” (M. Singer, Verallgemeinerung
in der Ethik. Zur Logik moralischen Argumentierens, Frankfurt am Main,
1975, p. 231)
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